Todo en la vida tiene su techo

Desde que comenzó el rollo ese de “la crisis”, hace ya casi cuatro años, no dejo de sorprenderme de las opiniones del ciudadano de andar por la calle, de los comentaristas y tertulianos de la radio y de la TV, de los sindicatos, de la clase política…, en fin, todo Dios da su opinión y todos coinciden en que esa dichosa crisis tuvo el primer chispazo con “la burbuja inmobiliaria”, cada uno se explaya sobre el tema echando la culpa y poniendo el dedo siempre en el ojo ajeno… Que si fue culpa del gobierno de turno… que si fue culpa de los constructores y contratistas, que si fue culpa de los bancos, que si fue culpa de los ayuntamientos…, yo también creo que sí, que tienen culpa, pero solamente una parte mínima… me explicaré:

¿Culpa del gobierno? ¿Qué político, del signo que sea, puede poner ninguna objeción en épocas de bonanza en donde el dinero entra a manos llenas en las arcas del estado?.  Mientras esto se mantenga no hay problema, con dinero se tapan todas las deficiencias y se gobierna cómodo… ¡todo para adelante! Ninguno se va a parar a pensar que “todo en la vida tiene un techo”, pensar así sería de retrógrado y de ser enemigo del “progreso” y eso cualquier político no lo puede soportar ni se lo perdonaría nadie… y menos el ciudadano normal, el hombre o mujer normal que tiene un voto para hacer valer su opinión… En última instancia, el político lo que hace es atender en lo posible a la opinión de la mayoría… que jamás se paran a pensar que: “todo tiene un techo en la vida”.

¿Culpa de los constructores? Ellos se dejaron llevar en esa nebulosa en el que todo les venía de cara… amontonaban dinero fácil pensando en ganar más y más, cada vez más. ¡Ala!, a comprar y recalificar cualquier terreno, ¡todo valía! Todo era bueno para especular. ¡Nadie se interponía! Y encima ese dinero que les entraba a manos llenas NO lo invirtieron de nuevo en algo productivo… Cualquier pequeño constructor, en la primera operación buena que hacían, lo primero que se les ocurría (hay excepciones, pocas) era comprar e “invertir” en cosas y actos de apariencia para hacerse notar. Desde luego ellos tienen culpa… pero, y … ¿el señor o señora que compraban un piso? Al medio año estaban ya pensando en ganar más de la mitad de lo que les había costado. O el señor que tenía una huerta en el pueblo…, él lo que tenía allí no era una huerta, era un futuro solar que valdría tanto como en Lazurtegui de Ponferrada, como en Ordoño en León… No te digo nada de este o aquel chico que dejó el instituto y se fue a dar yeso a las obras sin saber nada de nada, ¡era igual! No hacía falta, con 18, 19 o 20 años, el caso era llegar a fin de mes y cobrar 2000, 2500 o 3000 euros. ¿Sabéis lo que hacían antes de nada?, comprar un BMW o un Audi. No una marca más barata, NO, había que estar a la altura… ¡Ojo!, todo esto sin estudios ni un aprendizaje previo, como siempre se hacía: primero aprendiz, después pinche, ayudante y, por último, maestro. Todo ese rollo… ¿para qué?… no hace falta, nadie me exige nada… ¿Y los padres?… ¡Ah los padres! cuando iban con su chico o chica a pedir trabajo sin nada que ofrecer, ni estudios, ni experiencia, nada de nada porque no le habían enseñado… cuando les ofrecían un sueldo para empezar de 800 o 900 o 1000 euros, eran los que exclamaban: ¡de eso nada!, no, que va, mi hijo no, ¡antes se queda en casa! Esto que digo no es virtual, ni inventado, esto lo vi y lo viví personalmente… En aquel momento se pensaba que se estaba creando una sociedad “feliz”, en que no había necesidad de trabajar, que cualquiera podía tener una carrera. Había que ir todos a la universidad para tener un título, fuera o no fuera un buen estudiante. Todo el mundo pedía universidades, más universidades, para así tener el título más cerca… ¡No os suena la moda de la “titulitis!, a nadie se le ocurrió que “todo tiempo tiene su techo”. ¡Oye!, a nadie, el caso era ir a remolque de aquella bonanza…  además, el trabajar era una bajeza… el que venga atrás que arree…

¿Los bancos? Claro que tienen culpa… pero no más que cualquiera de nosotros… Me imagino un director de cualquier sucursal que fuese cauto y responsable. En aquel momento tenía que hacer lo que todos practicaban… había que dar créditos a “troche y moche” porque era la corriente que imperaba y lo que le imponían desde arriba… Si él, con su buen criterio, no daba un crédito, lo daba el banco de enfrente… y encima sería mal visto tanto por la alta dirección como por sus propios compañeros. ¿Tenían la culpa los altos ejecutivos de estos bancos? Ellos están a ganar dinero y desde EEUU hasta Grecia pasando por Irlanda, Inglaterra, Italia, Portugal, España había un sentimiento de euforia desbordado…  ellos, al fin y al cabo, se dejan guiar por los grandes “gurús” de las finanzas y nadie vio o quiso ver o no supo ver, con un poco de sentido común nada más, que todo en la vida tiene un techo. Yo siempre me pregunto: ¿qué coño saben esos grandes economistas?, si siempre los acontecimientos los desbordan y al final dan consejos a “toro pasado” … así cualquiera… ¡no te jode!… ¿Os parasteis acaso a pensar que los bancos también son tuyos, que tienes acciones allí y quieres que sean lo más rentables posible? No importa nada, el caso es que me den más dividendos (que conste que yo no tengo ninguna). ¿Es culpa solamente del banco?

¿Y los ayuntamientos? Tienen su culpa… pero menos de lo que pensamos nosotros. Los alcaldes no tienen, casi nunca, los arrestos suficientes para oponerse al “progreso” de su pueblo o ciudad, se dejan llevar por el espejismo de grandes inversiones que se quedaron en el pueblo y, con las tasas que se ingresen poder acometer las obras y más obras que le piden los vecinos, que son insaciables, por pedir que no quede… Mirad sino los polideportivos o grandes centros cívicos o aulas de la Naturaleza en pueblos sin gente… o aeropuertos sin usuarios… Ellos, los alcaldes, califican y vuelven a recalificar todos los terrenos que sean menester… ¡Ojo! La mayoría lo hace con buena intención y digo la mayoría, otros, un porcentaje mínimo, pero que se ve mucho, lo hacen por duro y puro egoísmo de “apañar” todo lo que puedan para ellos ¡claro!

Al final la pregunta es: ¿quién generó esa nube, ese espejismo, ese sueño del “todo vale con tal de ganar dinero fácil”? Aunque nos cueste admitirlo fuimos y somos nosotros, la sociedad en general, que queremos todo y exigimos todo, sin importarnos de donde salga. Lo queremos todo y cuanto antes mejor… y si es cruzados de brazos y de paso criticando a las instituciones mejor que mejor. En definitiva, la crisis y la burbuja esa, son una de las consecuencias de la inercia y de la abulia en la que estamos sumidos…. ¡No os quepa duda!… “todo en la vida tiene un techo”