¡Qué quince años perdidos!

Hace muchos años, más de quince, que se proclamó el paraje de las Médulas como patrimonio de la humanidad. ¡Cuánto polvo se levantó! Cuántas expectativas se hicieron sobre la riqueza que iba a generar aquella denominación… A partir de aquel momento todo sería jauja, vendrían oleadas de turistas a visitar tan excepcional paisaje. Los ayuntamientos que tenían competencias sobre el territorio: Borrenes, Carucedo y Puente de Domingo Flórez se enzarzaron en inverosímiles disputas para ver quien manejaba “el invento”, los tres querían ser los amos y señores de aquella “bicoca en dulce”, que era la designación tan rimbombante “Patrimonio de la Humanidad” para Las Médulas, que ciertamente era una cosa buena ¡cómo no lo iba a ser! pero era, como todo lo bueno, un diamante en bruto que tiene un valor inmenso pero que hay que trabajarlo, adecentarlo, pulirlo y ponerlo como se dice ahora “en valor”. Todo dios lanzó las campanas al vuelo. ¡Había que aprovechar ya aquella nominación! ¡joder vaya suerte! Había que sacarle provecho cuanto antes mejor. Se aprestan a “lidiar” el tema: Junta, Diputación, Consejo Comarcal, todos quieren “estar ahí”. Se designa un patronato con los nombres más “sonoros” del Bierzo para “dirigir la operación”, y ¡Hala! todo el mundo contento. No cabía duda. Con un patronato así plagado de personalidades la cosa tenía que funcionar por cojones. Os lo juro, cuando vi aquella “orquesta” integrada por personas que en esencia y personalmente cada uno de ellos era bueno en sí mismo, se me antojó que todos podrían ser directores, pero que no podrían dar un concierto excelente ya que faltaba lo primordial, no había quién manejase el clarinete, ni la flauta, ni los timbales, ni el oboe, ni los violines. No había que ser un experto en música para vaticinar que “el concierto” que diesen no tenía posibilidades de funcionar…. Diréis ¿Por qué no lo dijiste en aquel momento? Pues muy sencillo, tú no puedes oponerte a una avalancha como la que se generó en todo El Bierzo, en León y en Valladolid; era como un Tsunami. ¡Por Dios! Tú ignorante, cómo puedes torpedear algo tan excepcional… Nadie y digo nadie, se percató que había que crear una estructura sólida, que había que adecentar, ordenar y pulir un poco aquel diamante en bruto. Todos querían estar, presumir y de alguna manera sacar provecho, cuanto antes mejor. Los tres ayuntamientos, en vez de unirse, discreparon en todo; ¡ojo! No critico a sus alcaldes, ya que ellos eran el exponente de sus convecinos, que querían las cosas ya, con los que tenían que cumplir…. ¿Esperar, trabajar unidos, cooperar para sacar provecho futuro todos…?  De eso nada, ¡faltaría más! Aquí cada uno lo suyo. ¿los demás? ¡que se arreglen!

Sí, queridos amigos, así somos en El Bierzo. Bueno… el caso es que gente a ver las Médulas vinieron y vienen aún mucho. ¡Es demasiado el valor que tiene ese paraje en estado latente! ¿os habéis fijado en la poca estética que ofrece el propio pueblo de Las Médulas? Yo siempre dije y sigo diciendo que es imperdonable la anarquía en sus construcciones. Nadie puso unas bases para por lo menos solucionar en algo tanto despropósito… Esto que digo es también consecuencia de las observaciones de los visitantes… A alguien le puede parecer que estoy echando leña al fuego, ¡no!, porque no se sí sabréis que la gente que va a ver Las Médulas, no para a dejar su “dinerito” en el pueblo, algo deja no cabe duda, se va a gastarlo a otros enclaves del Bierzo y Valdeorras y mucha gente viene al Palacio, o sea, que desde mi perspectiva me interesaría  que siguiese siendo así, pero no es eso lo que tenemos que hacer en El Bierzo sino presentar una oferta digna de excelencia en todo, para que la gente vuelva y los propios ciudadanos de los tres ayuntamientos puedan disfrutar de los beneficios inherentes a una buena gestión de todos los colectivos implicados.

Decía que el Patronato o Fundación que surgió en aquel momento fue i-no-pe-ran-te, eso nadie me lo puede rebatir, por la filosofía de su constitución, no por otra cosa. Esperemos que ahora después de más de 15 años perdidos y digo perdidos sin paliativos, se vayan haciendo cosas poco a poco, siempre con miras de futuro, sin hacer caso a intereses particulares del “pronto y ya” sino al del “pasito a pasito se anda el camino”. Las Médulas necesitan cariño, trabajo, mucho trabajo y sobre todo persistencia y constancia aprovechando al máximo la experiencia que tiene la Gerencia y la que se le supone a la nueva Junta Rectora…  No se caerá en el error de la anterior. De aquella ya estaba viendo todo lo que iba a suceder con claridad meridiana… Se hablaría y se debatiría hasta lo indecible, como siempre… sin “coger el toro por los cuernos”. Así que con ocho hombres de nuestra pequeña empresa nos fuimos armados de herramientas de todo tipo, a hacer algo que fuese tangible y tocable y a la vez imitable, estuvimos durante 7 días trabajando a Tope… sí, A Tope, para ir desbrozando, limpiando y aclarando el terreno para embellecer aquel lugar, “aquel diamante en bruto”, en la creencia de que serviría por lo menos de ejemplo. ¡Craso error! Nadie se dio por aludido… allí quedó enterrado el trabajo de ocho hombres durante toda una semana. Bueno, miento, el último día nos invitaron a comer una paella Fina y Pedro, en su casa, en reconocimiento a nuestra labor. Por cierto, estaba buenísima. Nos sentimos muy recompensados, ¡algo es algo! ¡Que quince años perdidos!… ¿os imagináis si estuvieran Las Médulas en Italia o en Francia, o en Cataluña, por ejemplo?… ¡Somos incorregibles!…