Prada nació en Cacabelos en 1945, una villa de 5.000 habitantes en el corazón del Bierzo, capital de su vino, plaza de ferias desde la Edad Media  y paso del Camino de Santiago.

Con quince años se puso a trabajar en el comercio familiar al que rápidamente fue dando su toque personal haciendo de su tienda en Cacabelos un lugar de referencia en el Noroeste porque allí se podrían encontrar cualquier calzado o ropa, difícil de hallar en el comercio tradicional o, incluso, en el mercado español.

Aquella tienda, auténtico zoco de las maravillas, evolucionaba de la mano de Prada revalorizando productos artesanales que hacía su familia, y las del resto de la Villa, pero que los cada vez más asiduos clientes forasteros reclamaban con insistencia.

Las cerezas en aguardiente y los pimientos asados del Bierzo con leña fueron haciéndose espacio en los anaqueles de la vieja tienda hasta ir sustituyendo conservas, castañas, vinos, etc… a las botas de Valverde del Camino o los polos de moda.

En los setenta da el salto definitivo a la hostelería abriendo La Moncloa de Cacabelos, un lugar que ha marcado época, y la sigue marcando, con una estética y una calidad tan diferente que su visita justificaba por sí misma viajar a Cacabelos.

Más tarde, en los noventa, clava sus ojos en el Palacio de Canedo y vuelve a apostarlo todo a caballo ganador. Hoy radica en el Palacio su industria artesana de conservas y su bodega, al tiempo que ofrece una restauración de calidad a base de productos tradicionales del Bierzo y un alojamiento que no deja a nadie indiferente, con 14 espectaculares habitaciones, cada una con una decoración especial pero todas en consonancia con el resto del edificio principal.