¿Políticamente correcto?

Desde hace tiempo vengo observando una cosa curiosa en el lenguaje que usan los políticos, los medios de comunicación y hasta la calle. Al principio, no le daba importancia porque creía que era yo el que no estaba al día… aparte que el propio sentido común me decía que no podía estar equivocada toda la gente en su forma de expresarse y yo tener la razón… A medida que pasa el tiempo, veo que aquella moda, cada día está más arraigada en cualquier ámbito de la sociedad y cada vez se emplea más y más… Me refiero a esta puta manía de no llamar a las cosas por su nombre. Ahora en cualquier discurso, en cualquier charla o conferencia, en la escuela, en la universidad, o en una simple conversación en la vida cotidiana se usa un lenguaje blandengue y fofo… siempre con la intención de que no resulte duro y pueda ser susceptible de molestar o malinterpretarse por uno de los muchos colectivos de turno… Ahora casi todo el mundo tiene asumido que lo que haga, hable o escriba tiene que estar bajo el “paraguas” de lo “Políticamente correcto”.

Ante esta evidencia trato de razonar ese comportamiento colectivo, que no sólo es de España, no, sino que está asentado en casi toda Europa… me explico: cuando surge algún comentario sobre la religión de los árabes, todos los gobiernos se ponen a temblar… y tratan de acallar y pedir disculpas y perdón, como si fuesen vasallos del mundo musulmán. ¿Os habéis fijado, que nadie mueve un dedo si el comentario es soez e irrespetuoso con tú religión o con tú nación? ¡Ojo! Yo jamás defenderé a quién se meta con las creencias de nadie… pero… ¿no se ha abogado y defendido, siempre, en el mundo occidental por la libertad de expresión como algo intocable? Entonces… ¿en qué quedamos? ¿Es miedo?, ¿Es dejadez?, ¿Es apatía? ¿…? ¿..O es tal vez cobardía…?

Y cuando oyes hablar o lees que nuestro ejército va a países en guerra, Kosovo, Irak, Afganistán… en “misión humanitaria”, quedas perplejo y dices: ¡qué buenos y civilizados somos en España!. Al poco tiempo nos devuelven soldados mutilados o muertos… carros de combate destripados, etc. y ya piensas, ¡nos toman a todos por tontos! ¿Misión humanitaria? ¡Hay que joderse! Como si los otros tirasen con corchos y nuestro ejército fuesen las chicas de la cruz roja.

Y cuando oyes que tal o cual persona “falta a la verdad” en vez de decir que “miente descaradamente”. Y el colmo de la imbecilidad, falsedad,  ceguera y buenismo en la que queremos vivir, se produce, cuando a todos esos  políticos y directivos de Cajas de Ahorro, que se han llevado el dinero a manos llenas, se les denuncia y acusa de malversación o enriquecimiento ilícito, ¡qué bien suena!, casi parece un título, cuando lo éticamente correcto sería llamarles “ladrones, sinvergüenzas”.

Pienso que se está generando y alimentando una sociedad pasiva, que le falta dinamismo, fuerza, arrestos y valor para enfrentarse a la vida real, pero sobre todo, se está creando una sociedad que quiere adornar con bonitas y correctas palabras, una realidad y un futuro que no era el que nos estaban vendiendo, y que cada vez se plantea más difícil e incierto.

Creíamos que ese buenísimo tonto y fatuo, que enarbolábamos, era un símbolo inequívoco de progreso y de una supuesta superioridad de la cultura occidental sobre el resto de las demás culturas que pueblan la tierra. Y yo pienso y digo, con todos los respetos, que no tardaremos mucho, menos de lo que creemos, en ser los lacayos y servidores de esos pueblos y culturas, que suponemos menos evolucionadas, pero cuyos cimientos y pilares no se dejan destruir fácilmente por modas pasajeras ni falsos progresos… Mirar sino, el avance chino, sobre todo aquí en España, y la sucesiva implantación y dominio del mundo árabe… es lento pero inexorable. Esa sí es una invasión “políticamente correcta”… y nosotros tan tranquilos, y sin verlas venir… ¡Manda cojones!…