Los 14 ochomil

Ya hace tiempo que tenía ganas de comentar el tan manoseado traído y llevado tema: sí, ese… el de la hija y el yerno de Juan Carlos… Del yerno no creo que merezca la pena perder el tiempo con disquisiciones vanas… El, es un “muchacho” al que le cayó como una losa el integrarse en la “Casa Grande”. Cuando se vio allí instalado, se le hincharon los ojos como a los conejos de Borrenes y ya todo le pareció liso y llano…  Se dejó llevar por esa avaricia desmedida que sufre la gente cuando, desde la mediocridad mental, se ve rodeado de zánganos y chicharras que siempre se pegan a la miel, al rebufo del poder… Ese síntoma es el normal en esta sociedad en la que estamos inmersos… ved si no, a toda esa pléyade de individuos que estamos viendo, sufriendo y aguantando en estos últimos años con sus tropelías y desmanes indecorosos… por esa razón digo que lo de él es un problema normal, es lo que se lleva… su caso cae en la simple lógica de la razón… Al fin y al cabo, él no tiene la culpa… Se dejó llevar por la corriente establecida y aceptada por esta sociedad dormida, inerte y blandengue del “todo vale”; hasta que es tal el número de tramposos que ya no queda más remedio que pararles los pies… o vamos todos “al tacho” … Es el momento de segarles la hierba que pisan para que vayan “resbalando” y se vean abocados a dejar sus trapacerías porque ya no es de recibo el consentirles más sus abusos… ¡Que nadie se olvide!: el yerno con mayúsculas, no es tan tramposo ni tan correcaminos como se le quiere juzgar ahora. Su caso entra en la “normalidad” de lo cotidiano… A mí se me antoja hacer una comparación; te digo: todo el mundo ve y comenta la conquista de los 14 ochomiles de la Edurne, estaréis conmigo que para que estén ahí esas cimas es necesario que sean parte integrante de la gran masa de montañas del Himalaya… Ese es el problema, hay demasiado bloque, demasiada base de podredumbre instalada en nuestro conglomerado social… Sólo emergen, como en el Himalaya, las “cumbres más altas” que nos ciegan con su resplandor mediático…

¿La hija?… La hija, desde mi verdad, no tiene desperdicio… ¿cómo es posible que alguien que nació con todo de frente se deje llevar, manejar y arrastrar rio abajo instalada y aposentada en el barco?… no hacía falta tener conocimientos de navegación ni haber hecho un “master” para ver que el barco iba a la deriva, descontrolado y con todos los números para darse la gran hostia con toda la tripulación dentro… y digo con todos, no solamente el listo, el buen mozo del capitán y su lugarteniente, el contramaestre, “el de las altas Torres” …

¿Cómo es posible que ella que compartía cama y todo lo demás con el capitán, no viese que el rumbo que tomaba y mantenía el barco era incorrecto, que no era el adecuado?… Yo, personalmente, no lo entiendo, no es de recibo ser tan miope para no vislumbrarlo… No me cabe en la cabeza tanta inocencia ni tanta ignorancia… ¡Hombre!, puede ser que fuese tal su amor y admiración por los “galones” del capitán que no viese más que a través de “sus ojitos verdes” … Desde luego, con ser esto posible… a mí personalmente no me cuadra… ya que siendo ella un “producto de la Casa Grande” hace falta tener un mínimo de sentido común y ser práctico… ¿no?… Si así no fuese (como no lo es), ¿para qué coño queremos a una aspirante, una candidata a dirigir este achacoso por-ta-a-vio-nes que es nuestra sufrida, malparada y devastada Nación? Dije bien: España es como un por-ta-a-vio-nes, ya que tiene que soportar “17 cazas autonómicos” y aguantarlos en cubierta, pese a estar casi todos con los motores parados por falta de “gasolina” debido a tantos y tantos “vuelos fatuos” e innecesarios que todos, los 17, hicieron sin encomendarse a Dios ni al diablo… Haría mal, muy mal la Justicia si en el “consejo de guerra”  que juzga este caso del yernísimo absolviese y dejara impune la gestión de “la hija prometida” implicada totalmente en la gestión del barco… si así fuese, no me cabe la menor duda, que harían un muy flaco favor a la “Casa Grande”… ya que no tendría credibilidad alguna… dejaría sin sentido esa afirmación grandilocuente del “Capitán General” de: “Todos somos iguales ante la ley”, que al final no sería más que una afirmación gratuita… sin fondo ni forma… en definitiva, un puto cuento para escolares de primaria…

Así no hay manera de mantener el prestigio que se le supone a la Casa Grande y por ende a España… Ese no es el camino que queremos ver los que trabajamos y… a la vez, pensamos…