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Prada y su paso por la cárcel

Corría el mes de noviembre del año 1981 cuando un suceso marcó para siempre la vida de Prada. Por una serie de decisiones judiciales, relacionadas con la propiedad de un camino que siempre había sido de uso público, los vecinos de Cacabelos llevaron a cabo una protesta popular que fue reprimida por la Guardia Civil. El joven Prada no dudó en interponerse entre las fuerzas del orden y los vecinos, algo que le costó la detención y su envío a prisión: «¡Lucía, bájame mudas, que me llevan a la cárcel!», gritó a su esposa.

Desde ese momento, al tratarse de una detención injusta a los ojos de sus vecinos y de buena parte de la sociedad española, se sucedieron los actos de protesta y repulsa ante la situación. No tardaron en llegar las llamadas y telegramas de apoyo mientras Prada se encontraba en prisión, algunos tan relevantes como el de Luis del Olmo o los de distintos alcaldes que quisieron mandar fuerza al berciano, que en aquellos momentos muchos veían como un héroe. Actos de protesta, vigilias, manifiestos e incluso una misa desde el balcón del Ayuntamiento de Cacabelos para orar por él… Casi todo el pueblo español estaba con Prada, que desde la cárcel pedía tranquilidad y mente fría.

Lo cierto es que Prada supo adaptarse rápidamente a su vida en prisión e intentó sacarle el máximo partido a aquellos días. Largos ratos de deporte y de lectura y una actitud que le llevó a preocuparse por las condiciones de los reclusos y tramitar diferentes solicitudes para mejorar su día a día. Esto le hizo ganarse el cariño de buena parte de ellos y reflexionar de una forma muy poco común ante una vivencia como esta.

“Creo que esta experiencia sería necesaria una vez al año como mínimo para todas las personas. Se aprende mucho (…) Sí, estuve en la cárcel y me entristeció salir porque los reclusos me despidieron con un adiós en el corazón»

A los veintiún días de entrar en prisión, fue puesto en libertad. Tres semanas que quedarán para siempre en la memoria de Prada y que, seguro, servirían para reforzar su filosofía de compromiso, lucha contra la injusticia y trabajo duro. Solo una persona como Prada podría describir de esta forma un paso injusto por prisión. Un claro ejemplo de que siempre encuentra la parte positiva a todo lo que ocurre, aunque sea algo tan serio como entrar en la cárcel. A un alma libre no se la puede encerrar.