You are currently viewing Mientras la FAO reconoce a las montañas del Bierzo y  León por sus valores “paisajísticos, agronómicos, culturales y antropológicos”, las administraciones permiten que se llenen de marcoparques eólicos y fotovoltáicos

Mientras la FAO reconoce a las montañas del Bierzo y  León por sus valores “paisajísticos, agronómicos, culturales y antropológicos”, las administraciones permiten que se llenen de marcoparques eólicos y fotovoltáicos

Se cumplen 11 meses del reconocimiento por parte de la FAO al “sistema agrosilvopastoril” de las Montañas de León del SIPAM, “Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial”, logrado con el apoyo del Gobierno español que sumaba así su quinto espacio en nuestro país. Un año después vemos cómo ese mismo espacio se llena de macroparques eólicos y fotovoltáicos y sus redes de evacuación sin que nadie ponga freno

El movimiento social por el futuro del Bierzo, que ha convocado una manifestación para el domingo 22 de octubre en Ponferrada a las 11 horas contra el impacto de los macroparques eólicos y fotovoltáicos en la comarca, quiere señalar la contradicción que supone que hace ahora un año las Montañas de León consiguieran de la organización de las Nacionales Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el reconocimiento de espacio SIPAM y ahora esas mismas administraciones estén dando el visto bueno a iniciativas industriales que impactarán tan salvajemente en lo que estaba previsto proteger.

El Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial sumaba con las montañas del Bierzo y León su quinto espacio único en nuestro país junto con el Valle Salado de Arana en Álava, el cultivo de la uva pasa en la Axarquía, los olivos milenarios del Territorio Sénia (Tarragona, Teruel y Castellón) y el sistema de riego histórico de la huerta de Valencia.

En el mundo hay solamente 72 espacios de esta categoría repartidos en 23 países, en nuestra provincia contamos por su contrastado valor, uno de los más extensos, un logro conseguido tras una dura auditoría en la que visitaron diversos rincones para comprobar que la propuesta era real y estaba viva. Estuvieron incluso en el Palacio de Canedo.

Lo que el propio ministro de Agricultura, Luis Planas, valoraba en la nota de prensa que emitió el pasado 4 de noviembre su administración era que esta designación “contribuirá a uno de sus principales files, la conservación de este sistema singular, así como el desarrollo sostenible de los municipios rurales”.

En la gestión de este logro para la provincia intervino activamente el entonces presidente de la Diputación, Eduardo Morán, y alcalde de Camponaraya (uno de los ayuntamientos que se ha sumado a nuestra iniciativa, por cierto), que fue a recoger la designación oficial a la sede de la FAO en Roma.

Desde nuestro movimiento social vemos cómo el papel lo aguanta todo, y lo que hace menos de un año era algo único, digno de elogio desde las más altas instancias del Gobierno de España, de nuestro sistema de gestión tradicional del paisaje de la montaña leonesa en cuanto a la agricultura, la silvicultura y la ganadería en monte abierto, hoy está en peligro por el impacto de la desmesura de los macroproyectos en marcha.

Esto demuestra una vez más que reconocimientos internacionales como este, que tanto cuesta conseguir y que están llamados a dar frutos a lo largo del futuro, chocan de frente con inversiones como las de los enormes parques eólicos y solares.

Otro tanto sucede con el trabajo realizado por las marcas de garantía de los alimentos, las inversiones en modernización de regadíos, la promoción turística de nuestras administraciones a lo largo del tiempo…

Más ayuntamientos se suman

Villafranca del Bierzo ha sumado su voz plenaria a nuestra iniciativa, de modo que junto con Arganza, Carracedelo, Corullón, Cacabelos, Trabadelo y Camponaraya ya son siete los consistorios en marcha frente a este agravio.

Seguimos alzando la voz: Renovables sí, pero no a cualquier precio.